miércoles, 3 de septiembre de 2008

Espiritualiudad y Ciencia


Dentro de los reinos físicos y espirituales existen incontables ciclos, formas y símbolos que pueden ser considerados en relación con un patrón que siempre está en expansión, del cual forman parte. Por ejemplo: en el mundo físico, al observar una aguja del pino podemos ver que es larga y delgada y si observamos de lejos al árbol entero del cual forma parte la aguja (ver figura 1),nos daremos cuenta de que también éste es largo y delgado. Esta imagen de espejo de forma y patrón representa lo que en las ciencias físicas se conoce como un fractal. Otro ejemplo de un fractal se puede observar en una espiral, cuya forma se repite en la formación de curvas que se ensanchan cada vez más (ver figura 2).

El mismo principio se aplica a otros fenómenos naturales como el de las olas del océano, o varios tipos de árboles e incluso en los sistemas planetarios. Nuestro sistema solar, por ejemplo, está conformado de muchos planetas, todos con formas similares y todos girando en órbitas alrededor del sol, el cual a su vez, es más grande y más pesado que todos los planetas que lo rodean (ver figura 3). Esta misma relación puede observarse en el núcleo y los electrones dentro del átomo y estas partículas subatómicas están constituidas a su vez, por partículas giratorias menores. Es así de fácil percibir esta “resonancia fractal” de nuestro sistema solar en todos los niveles del universo.




(Figura 1) (Figura 2) (Figura 3)



A nivel espiritual, la metáfora del fractal se puede ampliar a patrones de semejanza entre la grandeza de Dios y lo que descubrimos cuando nos volvemos a comunicar con Dios internamente. Estos patrones se hacen más evidentes a medida que practicamos más el Método Quan Yin, el cual nos ayuda a comprender que todos somos “representaciones fractales” de la gran Corriente de Sonido, la “Palabra” que es Dios, y que aunque ninguna forma o expresión individual del Sonido es exactamente igual, cada una suena como el eco inequívoco de nuestra Fuente.

También es claro que el nacimiento de un Maestro viviente en la Tierra señala el inicio de un ciclo mayor de limpieza y renacimiento. No sólo tenemos la oportunidad, a través de la iniciación, de expandir nuestro propio universo fractal volviéndonos a encontrar con la Fuente, sino que el planeta entero también se beneficia con la presencia del Maestro. Esta fantástica oportunidad está disponible para todos los seres sensibles mientras el Maestro exista en la forma física.

Durante la temporada navideña, el mundo recuerda el nacimiento de Jesucristo, un Maestro del pasado cuya vida terrestre fue corta. Pero cuyo trabajo marcó un nuevo inicio en Su era y la de muchas generaciones siguientes. Del mismo modo, podemos utilizar esta temporada para declarar nuestros propios nuevos inicios. Al renovarnos nosotros mismos tenemos la oportunidad de dejar atrás lo viejo y realinearnos con el “patrón fractal” de Dios dentro de nosotros. Al escoger limpiarnos por el bien de la humanidad, nos concentramos en elevar nuestro propio nivel de conciencia y a su vez, el de la humanidad como un todo.

Estas Navidades, le agradecemos infinitamente a nuestra amada Maestra por darnos la oportunidad de practicar el Método Quan Yin y por las bendiciones sin límite que le ha concedido a la humanidad. Como nuestra Maestra viviente, y probablemente la más grandiosa Maestra de todos los tiempos, Ella es una encarnación verdadera de Dios. Su regalo a este mundo, de entregar el amor de Dios de incalculables maneras, hace que cada día sea una verdadera Navidad.



No hay comentarios: